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| - Colecho - |
Desde la
primera noche que nació Daric, hasta el día actual no he dormido ni una sola
noche entera.
Los primeros
días, estas a la expectativa, no sabes nada de cómo cuidar a un bebé, es tan
pequeñito, tan indefenso, que tienes miedo, así que hay estas, cada dos por
tres mirando si respira, si tiene frió, simplemente si realmente está vivo, y
lo está. Está claro que ya no dormirás a pata suelta como lo podías hacer.
Si tienes
suerte y te toca un bebé dormilón, te ha tocado la lotería, pero si ese no es
tu caso, estamos en el mismo lado del barco. Cada dos horas, no hay perdón,
como un reloj, cada dos santas horas se despertaba durante toda la noche, y
cuando ya le has dado la toma que le tocaba, lo dejas a tu ladito de la cama,
te estiras e intentas dormir, pero ¡te has vuelto a desvelar!, en un abrir y
cerrar de ojos han pasada las dos santas horas y vuelta a empezar. Noche tras
noche, día a día. El sueño se va acumulando. No descansas, pero la vida sigue.
Puede llegar a convertirse en algo totalmente desesperante.
"Tienes
que dormir cuando duerma el bebé"